
Nubes blancas de dulzura me abrazan,
en el azul silencio de la noche,
la mágica luna como bamboche
con sus brazos de plata, me atenazan.
Ecos rosa de ternura amordazan,
este rojo delirio sin derroche,
entre brisas celestes, sin reproche
los verdes de mi esperanza se engarzan.
Con sutil manto violeta de calma
cubre mi negra tristeza fantoche,
para vestir de amarillo brillante
el momento, llenando de sol mi alma.
Su mágico colorido es el broche
haciendo la hermosa vida hilarante.
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