
Lo adoro con la fuerza de la vida,
con el oro de mi vida y mis venas,
con el pensamiento y mis ansias plenas,
y el alma de pasiones bendecida.
Lo amo con mi ternura amanecida,
con mi piel aromada de azucenas,
con pasión de un corazón sin cadenas,
y esta locura por su amor ungida.
Este amor es de su amor un mancebo,
necesita de él como su placebo,
sin el está vacío y solitario.
Necesita de él como las estrellas
al cielo, como trueno a sus centellas,
como reliquias a su relicario.
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