
Confieso he tenido mi hora cobarde,
esa hora de hastío que muere en la tarde
Hora en que se juntan las impresiones malas,
cuando el alma se teje en finísimas alas.
Es cuando cobarde me acosa el deseo,
de no ser y ni pienso, ni trabajo, ni creo.
Locas manifestaciones de mi misma,
me asustan, me hieren, me atrapan y abisma.
Instante en que deseo ser así,
pequeña, mínima, fútil y baladí.
Ser pequeño chiche que llevas en el bolsillo,
un articulo cualquiera, un gemelo, un anillo.
Algo inerte y que me lleven cargada
que no sabe, no siente, ni piensa en nada.
Confieso, he tenido mi hora cobarde,
esa hora de hastío que muere en la tarde.
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